El cartel Oficial de la Semana Santa de Málaga para el año 2025 ha sido obra de Juan Miguel Martín Mena, quien ha contribuido a la pinacoteca de la Agrupación con un lienzo protagonizado por la Virgen del Rocío y el crucificado de la Redención, de los Dolores de San Juan. En esta ocasión, gracias a los fondos del Archivo Histórico de la Agrupación de Cofradías, dentro de la sección de “El documento del mes” conoceremos cómo se desarrollaba este mismo proceso hace un siglo.
En 1925, el proceso era distinto al actual. Para la realización del cartel anunciador, la Agrupación de Cofradías convocaba un concurso público al que llamaban a concurrir a todos los artistas españoles. Como convocatoria se publicaban unas bases en las que se detallaba el proceso, plazo y los requerimientos a los que debía adaptarse el artista[1]:
La base primera detalla los plazos de convocatoria y recepción de originales que, para ese año, se abrió el 25 de octubre de 1924 y el plazo cerró “sin aplazamiento alguno” el 10 de diciembre del mismo año a las doce horas en punto. A pesar de dar libertad artística a los autores[2], se detallaban en las bases las medidas deseadas para los originales presentados que debían ser “un metro y diez y siete centímetros de largo por ochenta y seis centímetros de ancho, forma vertical.” También se apunta: “En las dimensiones anotadas queda comprendido un margen blanco de cuatro centímetros, destinándose a la alegoría el espacio de ochenta y cuatro por setenta y ocho centímetros, y los veinte y cinco restantes para la inscripción: MÁLAGA. SUNTUOSAS PROCESIONES DE SEMANA SANTA ORGANIZADAS POR LA AGRUPACION DE COFRADÍAS. 1925.”
En la base tercera cabe destacar la curiosa no limitación en el uso de colores, ni en el procedimiento pictórico – en cuanto a la técnica – lo que otorgaba una interesante libertad creativa a los artistas, que alejaba la obra de un posible encorsetamiento temático, técnico o conceptual. Aunque si se apela a que los artistas deben tener en cuenta la índole de la fiesta que se trata de anunciar[3].
La Agrupación concedía un premio de mil quinientas pesetas al autor de la obra elegida, según dictamen del jurado, también un accesit de quinientas pesetas al “que siga en mérito al anterior”[4]. Para asegurar el anonimato en el proceso de elección, los autores no podían firmar su obra “Séptima. Los autores conservarán su incógnito, absteniéndose de firmar los originales, que designarán únicamente un lema de su libre elección” Ese mismo lema o título acompañaba a la obra durante el dictamen del jurado, quienes procedían a la elección y apertura del sobre con el citado lema donde aparecían, ya sí, los datos del autor[5].
Los artistas debían entregar el original en Madrid, al secretario del Círculo de Bellas Artes y el jurado emitiría el fallo durante segunda decena del mes de diciembre. Reservándose considerar que el concurso pudiera quedar desierto si considerasen que las obras presentadas no reunían la calidad requerida: “[…] en caso de considerar que ninguno de los trabajos presentados al mismo, reúne mérito suficiente para optar a los premios que se anuncian.”
Para los artistas debía ser un buen escaparate para su obra, pues todos los originales presentados eran expuestos en Madrid en el salón de exposiciones del Círculo de Bellas Artes, pero solo los dos premiados eran trasladados y expuestos en Málaga[6].
La prensa reflejaba así el fallo del jurado: “El Jurado que ha dictado el fallo en la Exposición de carteles de las fiestas de Semana Santa de Málaga ha adjudicado los siguientes premios: Primero, de 1.500 pesetas, al cartel cuyo lema es “Mena“, de D. Aristo Tellez[…]”
Recibió el primer premio extraordinario D. Enrique Jaraba – quien ilustraría el cartel de 1926–, el accesit D. Pablo Coronado – cuya obra sería seleccionada en 1927– y el accesit extraordinario D. Manuel León Astruc – en 1928 y 1929 –.
Con los años, en contenido y espíritu, las bases se mantuvieron, perfilando algunos detalles como el tamaño de las letras o el adelanto de la convocatoria y los plazos.
Para una recién fundada Agrupación esta convocatoria pública era muestra de una gran solidez institucional pues se proyectaba este concurso a nivel nacional, desarrollando parte del proceso en la propia capital. Sin duda, era otro contexto, pero en ello se iba construyendo la Semana Santa y la Agrupación que hoy conocemos, sentando bases del personalismo malagueño y de todo aquello que identifica la Semana Santa de la ciudad.
Lidia Henares. Miembro del equipo del Archivo Histórico de la Agrupación de Cofradías
[1] Archivo Agrupación de Cofradías. Caja 40: Documentación carteles Semana Santa 1921-1929. Carpeta nº2 Cartel de la Semana Santa año 1925. Bases para un concurso de carteles anunciadores de las suntuosas Procesiones y demás solemnidades de Semana Santa.
[2] Ídem. En la Base Cuarta del citado documento se especifica que los concursantes quedan “en completa libertad” para la manera de desarrollar el asunto, “siempre que sea adaptable a la litografía”.
[3] Ídem.
[4] Ídem. Base Sexta de la convocatoria.
[5] Ídem Base Séptima de la convocatoria. “En sobre cerrado y que ostente el mismo lema de cada trabajo, deberá ser contenidos el nombre y apellidos del autor, punto de residencia y domicilio.”
[6] Ídem. Base undécima de la convocatoria. Los no premiados podían retirar su obra, una vez finalizase la exposición en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. En Málaga los dos premiados se exponían en el Salón de Fiestas del Palacio Municipal.