El Señor de Viñeros preside la oración comunitaria de las cofradías malagueñas

La Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga celebró en la noche de este primer viernes de Cuaresma su tradicional Vía Crucis oficial en la Santa Iglesia Catedral Basílica de la Encarnación, presidido por la sagrada imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Viñeros, titular cristífero de la Hermandad Sacramental de Viñeros, en el primero de los grandes actos comunes del calendario cofrade malagueño.

Tras el rezo preparatorio dirigido por el delegado episcopal de Hermandades y Cofradías, la comitiva partía a las 19:15 horas desde la iglesia de San Julián. La cruz guía de la Agrupación, flanqueada por ciriales, abría el cortejo, seguida por hermanos de la corporación con cirios blancos y el guion corporativo, así como por representaciones de las 41 hermandades agrupadas, mayoritariamente hermanos mayores, cerrando la presidencia encabezada por el presidente de la institución, José Carlos Garín. Desde los primeros metros el Señor convocó al silencio, avanzando sin acompañamiento musical por Nosquera, Santa Lucía y Granada en una estampa marcada por la sobriedad penitencial propia de la Cuaresma.

El Nazareno, obra de Francisco Buiza bendecida en 1976, se presentaba sobre andas de traslado adaptadas para la ocasión, vistiendo túnica lisa de terciopelo morado y portando la cruz al hombro, con potencias doradas y rodeado de lirios morados combinados con rosas burdeos en un pequeño monte que invitaba a la oración. La imagen continuó su recorrido por Plaza del Siglo y Duque de la Victoria entre numerosos fieles que guardaban respetuoso recogimiento al paso del Señor camino de la Catedral.

La llegada al primer templo de la diócesis se produjo a las 20:30 horas, donde fue recibido por el obispo de Málaga, monseñor José Antonio Satué, que participaba por primera vez en este acto cuaresmal, junto al deán de la Catedral, José Manuel Ferrary, miembros del Cabildo Catedralicio y la presidencia de la Agrupación de Cofradías.

En el interior del templo, la Coral Polifónica de Viñeros preparó espiritualmente a los asistentes con canto sacro, interpretando el motete Locus iste de Anton Bruckner antes del inicio del ejercicio piadoso. Las catorce estaciones fueron proclamadas por distintas autoridades eclesiásticas y cofrades. La primera estación fue leída por el deán de la Catedral, el Ilmo. Mons. D. José Manuel Ferrary, y la segunda por el presidente de la Agrupación, José Carlos Garín. Continuaron Rafael Guerrero y Juan Arrabal en representación de Viñeros, junto a los hermanos mayores de Pasión, Salutación, Dolores del Puente, Santa Cruz, Cena, Mena, Misericordia, Zamarrilla y Sepulcro, además del ex hermano mayor del Descendimiento. La oración final fue pronunciada por el obispo, monseñor Satué, desde el altar mayor, culminando el rezo con un mensaje de esperanza en el triunfo de Cristo sobre la muerte mientras la coral interpretaba Christus Vincit.

Finalizado el ejercicio, en torno a las 21:40 horas, el Señor volvió al Patio de los Naranjos para emprender su traslado de regreso a su sede canónica de la Aurora y Divina Providencia. En esta ocasión el cortejo estuvo acompañado por el grupo de metales de la Agrupación Musical San Lorenzo Mártir, que interpretó diversas composiciones durante el recorrido por Plaza del Obispo, Salinas, Fresca, Santa María, Plaza de la Constitución, Compañía y Pozos Dulces.

La noche dejó momentos especialmente emotivos, como el rezo ante el oratorio de Santa María Reina, donde el Nazareno de Viñeros quedó dispuesto formando un Calvario junto al Crucificado de la Agonía y la Virgen de las Penas, antes de continuar por Arco de la Cabeza hasta su templo, acompañado por numerosos fieles durante todo el trayecto.

Con este acto, la Agrupación de Cofradías reúne un año más a los cofrades malagueños en torno a la contemplación pública de la Pasión de Cristo, abriendo plenamente la Cuaresma e invitando a la ciudad a vivir este tiempo litúrgico desde el recogimiento, la oración y la esperanza compartida.

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