Han venido a actualizar los que fueron promulgados en 1991, siendo presidente Francisco Toledo y obispo Ramón Buxarrais 

Sede de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga.

MÁLAGA, 8 DE JUNIO DE 2020.- Tras varios años de análisis en el seno de la Agrupación de Cofradías, la Diócesis de Málaga aprobó el pasado 18 de mayo los nuevos estatutos de la institución de San Julián, los cuales han sustituido a los hasta ahora vigentes que databan de 1991, siendo por entonces presidente agrupacionista, Francisco Toledo Gómez, y obispo Ramón Buxarrais Ventura.

NUEVOS ESTATUTOS

Los nuevos estatutos han venido a definir, estructurar y ordenar la realidad actual en base a las necesidades organizativas de estos momentos. Constan de doce epígrafes en los que se detallan el orden y funcionamiento de la institución y, entre otras cuestiones, se consolidan los cultos en honor al Santísimo Cristo Resucitado y María Santísima Reina de los Cielos, cotitulares de la entidad, en la Iglesia de San Julián, que no estaban recogidos en los estatutos anteriores.

INGRESO DE NUEVAS COFRADÍAS

Asimismo, en cuanto a las nuevas incorporaciones de cofradías a la Agrupación, se han modificado los requisitos. Si hasta ahora eran cinco los años mínimos consecutivos de salidas procesionales para solicitar un nuevo ingreso corporativo, ahora se ha establecido que sean diez. Además, se necesitará contar con un informe de los párrocos y directores espirituales de las hermandades aspirantes, así como del patrimonio de las mismas y de los hermanos que las conforman, a fin de poder objetivar la realidad cofrade que presentan. Una comisión de la Agrupación, integrada por el presidente, el secretario, el fiscal y seis vocales (un hermano mayor por cada día procesional de la Semana Santa), estudiarían y analizarán las propuestas, las cuales se elevarán a la Junta de Gobierno y a la Asamblea de la institución, antes de presentarlas definitivamente al Obispado. 

Portada de los anteriores estatutos agrupacionistas, los cuales fueron promulgados en 1991 siendo presidente Francisco Toledo y obispo Ramón Buxarráis. 

ELECCIÓN Y PERIODO DE MANDATO DEL PRESIDENTE

Otra de las modificaciones es el procedimiento para  la elección y el periodo de mandato del presidente de la Agrupación. Ya no será la Asamblea de Delegados la que lleve a cabo la votación, sino la Junta de Gobierno con carácter extraordinaria. Así, cada hermano mayor deberá entregar en un sobre cerrado el voto acordado por la hermandad, con el visto bueno del hermano mayor, preservando de esta manera el anonimato. Se emitirá un solo voto por cofradía agrupada y será elegido el candidato que obtenga la mayoría simple de los sufragios recabados, en lugar de la mayoría absoluta establecida hasta ahora, no pudiendo presentarse más de dos candidaturas a las elecciones. En el caso de que se produjera un empate, el candidato que acumule un mayor número de años como delegado o representante de la Agrupación se proclamaría presidente, cuyo periodo de mandato se ha ampliado de tres a cuatro años y podrá permanecer hasta un máximo de ocho años si fuera reelegido. Además, el proceso electoral agrupacionista se traslada al mes de septiembre, de cara a evitar las fechas de junio, las cuales solían coincidir con periodos también electorales y juntas de gobierno en funciones en diversas cofradías. Así mismo, todo el calendario electoral se establece para que éste sea desarrollado y resuelto en el plazo máximo de un mes.   

Igualmente, el número de miembros del órgano permanente de la entidad queda reducido a la figura del presidente, vicepresidentes, secretario, fiscal y tesorero. 

HONORES Y DISTINCIONES

También, dentro del apartado de entrega de honores y distinciones, desaparece la medalla de plata y se mantiene la imposición del escudo de oro de la Agrupación al presidente en el acto de su toma de posesión, así como la medalla corporativa y el escudo de plata a los miembros de la Junta de Gobierno. A los hermanos mayores que hayan cesado en tal desempeño durante el año anterior se les entregará el escudo de plata y oro, contando con el plácet del delegado diocesano de Hermandades y Cofradías. En cuanto a la concesión de la medalla de oro y el escudo de oro, deberán proponerlos una comisión de estudio que se constituya al efecto. 

Imagen de una de las distintas juntas de gobierno de la Agrupación en las que fueron exponiéndose el desarrollo de los trabajos de elaboración de los nuevos estatutos.

LAS PRIMERAS REGLAS

Las primeras reglas que rigen la Agrupación se crearon con la fundación de la institución el 20 de enero de 1921 en la sacristía de la desaparecida Iglesia de la Merced durante la reunión de los representantes de catorce cofradías de Pasión (Pollinica, Huerto, Azotes y Columna, Exaltación, Mayor Dolor y Vera-Cruz, Puente, Rico, Sangre, Expiración, Misericordia, Paso y Esperanza, Soledad de San Pablo, Sepulcro y Santa María de la Victoria), convocados por el entonces hermano mayor de la Archicofradía de la Sangre, Antonio Baena Gómez, quien se convertiría en el primer presidente de la pionera entidad de esta naturaleza constituida en España. Unas reglas que fueron aprobadas por el Obispo de Málaga, Manuel González García. La idea de los cofrades fue aunar sus esfuerzos y compartir inquietudes, proponiéndose objetivos comunes desde el fomento de la piedad y caridad cristianas, además de que se estimasen mutuamente y se auxiliasen en sus necesidades. El establecimiento de la Agrupación de Cofradías no fue fruto de la casualidad, sino de las necesidades cofrades del momento y ayudar a su vez a la recuperación de una ciudad que optó por la promoción de sus valores turísticos para salir de su atonía en el primer tercio del siglo XX. Por ello, las primeras reglas de la institución tuvieron muchas referencias a la suntuosidad de los desfiles procesionales como punto de atracción para visitantes. 

La Agrupación fue consolidándose poco a poco, incorporándose de inmediato, en febrero de 1921, la Congregación de Mena y, posteriormente, Amargura, Amor, Cena, Columna, Descendimiento, Humildad, Humillación, Pasos en el Calvario, Piedad, Rescate y Sentencia, las cuales dieron paso a otras hermandades que durante las siguientes décadas se fueron agregando hasta llegar a las cuarenta y una que conforman la entidad en la actualidad. 

Con el paso de los años, se modificaron determinados artículos de los primeros estatutos, destacando el reajuste que se produjo en 1948, siendo obispo Ángel Herrera Oria, mediante el cual que se permitía el acceso a la presidencia de la Agrupación a cualquier persona que no fuese hermano mayor de las cofradías agrupadas.

Posteriormente, en 1949, bajo la presidencia de José Álvarez, se adecuaron los estatutos a las necesidades de esos momentos, siendo aprobados en 1955. En ellos se planteaba el reparto equitativo de la subvención económica entre cofradías, sólo diferenciadas por el procesionar de uno o dos tronos en los cortejos. Se potenciaba el papel de la Junta de Gobierno y se vetó el paso a los puestos de máxima responsabilidad a quienes no fuesen hermano mayor de una corporación nazarena agrupadas.

Con la nueva designación de Enrique Navarro como presidente de la institución en 1955, también se reformaron las ordenanzas, potenciando la Comisión Permanente y la creación de nuevas comisiones de trabajo, las cuales fueron aprobadas por el obispo coadjutor de la Diócesis, Emilio Benavent. 

Más tarde, en 1977, siendo prelado Ramón Buxarrais, la Agrupación adecua sus estatutos a las bases generales que desde el Obispado se dictaron para ajuste y reforma de todas las entidades cofrades de la Diócesis, así como a la Carta Pastoral de los Obispos del Sur de España “Las Hermandades y Cofradías”. 

Desde 1987 a 1990 se incorporaron de forma paulatina nuevas hermandades al seno de la entidad agrupacionista. En 1991, bajo la presidencia de Francisco Toledo y con Ramón Buxarrais como obispo, los estatutos fueron modificados sensiblemente, regulándose situaciones vacías de contenido legal y siendo dotados un carácter más abierto a la participación. 

La Junta de Gobierno de la Agrupación, presidida por Rafael Recio, planteó la modificación de las ordenanzas tras el estudio de una comisión en el año 2012, siguiendo las directrices del Obispado que obligaba a las cofradías a su actualización, aunque éstas no fueron ratificadas por la Diócesis. Una labor que se continuó en 2015 con el nuevo presidente, Pablo Atencia, y que después de un largo proceso de cambios, los estatutos fueron refrendados el pasado 18 de mayo por la Diócesis de Málaga, quedando de esta manera adaptados a las nuevas bases diocesanas que fueron promulgadas el pasado año por el actual obispo, Jesús Catalá. 

Nuevos estatutos de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga: DOCUMENTO.