La Agrupación de Cofradías levanta su altar para la solemnidad del Corpus Christi

La Hermandad Sacramental del Rocío ha sido la encargada de realizar el montaje, presidido por la Cruz del Mundo con motivo del cincuentenario de Nuestro Padre Jesús de los Pasos en el Monte Calvario

La Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga ha levantado, como cada año, su altar con motivo de la solemnidad del Corpus Christi, una de las celebraciones más significativas del calendario litúrgico de la ciudad. En esta ocasión, el montaje fue realizado por la Hermandad Sacramental del Rocío, que vive este año el 50 aniversario de la bendición de Nuestro Padre Jesús de los Pasos en el Monte Calvario.

El altar, instalado con motivo de la procesión del Santísimo Sacramento, volvió a expresar el compromiso de la Agrupación de Cofradías con esta celebración pública de la fe, en la que las hermandades malagueñas participan de manera especial a través de sus cultos, su patrimonio y su testimonio devocional.

La composición tuvo como eje central la Cruz del Mundo, estrenada por la Hermandad del Rocío con motivo del cincuentenario de su titular cristífero. En sus llagas pueden contemplarse distintas escenas del Vía Crucis, evocando el motivo fundacional de la corporación nazarena y recordando el camino de la Pasión que inspira su historia y su espiritualidad.

La Cruz se presenta escoltada por un resplandor, la luz de la cera y una cuidada exornación floral, elementos que realzan su significado espiritual y devocional. El conjunto subraya así el valor de la Santa Cruz como símbolo de la Redención y como expresión central de la fe cristiana.

La Cruz del Mundo se alza sobre el antiguo trono del Santísimo Cristo del Amor, pieza que actualmente pertenece a la Hermandad de Medinaceli. Este elemento aporta un profundo sentido alegórico al altar, al recordar que Cristo se entregó al mundo por amor, convirtiendo el sacrificio de la Cruz en la máxima expresión de la caridad divina.

El montaje queda arropado por un dosel estrenado con motivo de la Magna Mariana dedicada a Santa María de la Victoria, Patrona de Málaga, en la que participa Nuestra Madre, la Virgen del Rocío Coronada. Su presencia otorga al altar una marcada impronta victoriana y refueza los vínculos históricos y devocionales de la Hermandad del Rocío con el barrio de la Victoria y con su Patrona.

A ambos lados de la composición se sitúan dos santos estrechamente relacionados con la alegoría representada. A la derecha se dispone San Francisco de Paula, fundador de la Orden de los Mínimos, vinculada al origen de la Hermandad del Rocío y a la historia del barrio de la Victoria. Además, su condición de patrono de la ciudad de Málaga refuerza su especial presencia en el altar.

A la izquierda se sitúa Santa Elena, emperatriz romana que ocupa un lugar destacado en la tradición cristiana por haber hallado la Vera Cruz, la Santa Cruz en la que fue crucificado Nuestro Señor Jesucristo. Su presencia subraya el protagonismo de la Cruz como centro de la composición y como instrumento de salvación para los cristianos.

El altar se completa con un rico aparato de culto compuesto por consolas, hachones, candelabros y un exorno floral en tonos blancos, elegidos para aportar pureza, dignidad y distinción al conjunto, realzando el carácter solemne y sacramental del montaje.

Con este altar, la Agrupación de Cofradías vuelve a sumarse a la solemnidad del Corpus Christi ofreciendo a la ciudad un conjunto cargado de simbolismo, memoria devocional y sentido catequético, en un año especialmente significativo para la Hermandad del Rocío por el cincuentenario de la bendición de Nuestro Padre Jesús de los Pasos en el Monte Calvario.

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