Las piezas, que fueron presentadas en la última sesión de la Junta de Gobierno, han sido ejecutadas en el taller de orfebrería de Emilio Méndez bajo el diseño de Salvador De los Reyes

MÁLAGA, 22 DE DICIEMBRE DE 2020.- La Agrupación de Cofradías incrementa su patrimonio artístico procesional con la adquisición de dos nuevos faroles que acompañarán a la cruz guía de la institución en el cortejo del Stmo. Cristo Resucitado y María Stma. Reina de los Cielos los Domingos de Resurrección. 

Las dos piezas, que fueron presentadas a los miembros de la Junta de Gobierno de la entidad de San Julián durante la sesión celebrada el pasado martes, 15 de diciembre, han sido elaboradas en el taller de orfebrería de Emilio Méndez, siguiendo el diseño del artista malagueño Salvador De los Reyes. 

DESCRIPCIÓN DE LA OBRA

Según la memoria del proyecto artístico de los faroles, “contemplando los mismos se podrá observar que sobre un asta con ornamentación vegetal a candelierii arranca la cabeza de la pieza, la cual puede dividirse en tres partes: La transición al fanal, que se resuelve con un cáliz floral invertido que abraza el cañón del asta. Sobre él, un cubillo con cuatro ménsulas planas en forma de ese con decoración vegetal en la parte externa. Y por último, la copa propia que sirve de pedestal al fanal. Este elemento tiene una parte convexa de gran desarrollo que se divide en cuatro partes para albergar la cartela enmarcada en roleos que acoge los escudos de las cuatro hermandades de más reciente incorporación (al no haber ya espacio en la cruz guía procesional): Santa Cruz, Dulce Nombre, Mediadora y Humildad y Paciencia. Los cuatro espacios quedan separados por palmas de cuyo extremo penden campanillas que nacen de una flor.

El fanal propiamente dicho se compone de cuatro caras. Cada una de ellas aparecen enmarcadas por sendas pilastras en cuyo pedestal, cuerpo y capitel observamos el virtuosismo del orfebre. Los elementos decorativos se superponen en varios planos sobre un fondo mallado que le da plasticidad y gracia a la pieza, consiguiéndose que cada pilar sea una pequeña joya en sí mismo. Sostienen un entablamento de perfiles planos y convexos de gran riqueza y finura en el labrado. En el eje del mismo, una nueva cartela que equilibra la composición. Así mismo, cabe destacar como se enmarca el cristal, a modo de un encaje de roleos, que a parte de sostenerlo lo embellecen. Y mencionar que el mechero que porta la vela está también finamente labrado con ornamentación vegetal.

La cubierta parte de una fina crestería que en sus esquinas elevan unas ces labradas para sostener la cúpula en su extremo más alto, mientras que en el inferior muestran un jarrita cerrada a modo de pinaculillo. La cúpula, tanto en su labrado, composición y sostén de los elementos, muestra de nuevo el virtuosismo del orfebre. Sobre un aro agallonado del que penden unas cortinillas a modo de bambalinas argénteas con sus minuciosos borlones, se eleva la media esfera que distribuye sus espacios orlados, con motivos vegetales pareados, al ritmo que le marcan los nervios finamente labrados. Peralta la composición y forma de la cúpula una serie de formas convexas que disminuyen de tamaño hasta servir de peana a una jarra florida de azucenas“.