Ángela Guerrero León, hermana mayor de la Cofradía de las Penas, comparte su reflexión y su sentir sobre el Martes Santo de la Semana Santa de Málaga 2020 

Ángela Guerrero León.

MÁLAGA, 07 DE ABRIL DE 2020.-

Difícil día. Mi corazón está latiendo fuerte y rápidamente porque, aunque no esté frente a mis Titulares, sé que hoy es Martes Santo.

Los desfiles procesionales del año 2020 no podremos recordarlos, pero aun así, aunque el Rocío no pueda hacer brillar más el sol en el Barrio de la Victoria inundando de blanco sus calles, aunque mi señora de Gracia no llene las calles con su bondadosa mirada sobre su valiente altar gótico, hoy la Nueva Esperanza nos inunda más que nunca porque hoy es Martes Santo

Mi mente no para de traerme imágenes del pasado haciendo caer alguna lágrima en mi mesa de escritorio. Me lleva a buscar al Cristo de la Humillación hace unos cuantos años en el traslado por las calles de su barrio al atardecer porque sabía que el martes santo no podría acercarme a ver su portentoso rostro lleno de humildad. Ahora me lleva a Santiago, cuando de camino a casa, entraba en la Iglesia para pedirle a mi Cristo guapo de la Sentencia que me diera fuerzas si me faltaban o darle las gracias por habérmelas dado en más de una ocasión.

Una amorosa pugna de luz, color, olores a incienso y azahar ahora me traspasan el alma porque es el lienzo donde me veo delante de mis Titulares. Mi Cristo de la Agonía y mi Virgen de las Penas. Ahora, la prodigiosa imagen del crucificado preparado para salir me hace temblar de emoción. Ahora, la dulce mirada de su Madre, que en su advocación de las Penas, es y será mi devoción más arraigada, me llena de compasión. Ella está esperando en su filigrana de plata acompañar a su hijo por las calles de Málaga, para no dejarlo solo ni día en el año. Mientras mis hermanos de las Penas, salen del oratorio, alumbran su paso y rezan para aliviar el sufrimiento de Madre e Hijo.

Eso hace que vuelva concienciarme que hoy es ese día que siempre quieres que llegue y que nunca quieres que pase.

Hoy todos querríamos ceñirnos nuestra túnica, ya sea blanca, burdeos, morada, azul o negra. No podremos hacerlo, pero hoy todos seremos nazarenos e iluminaremos con la luz de nuestra Fe las imágenes de nuestro Titulares, estén en San Lázaro, en Santiago, en una pequeña capillita de la Victoria, en Santo Domingo o en San Joaquín y Santa Ana.

Hoy es martes Santo y hoy Ellos brillarán más que nunca en nuestros corazones.

Ángela Guerrero León