La ciudad española se convierte en el segundo lugar donde se celebra este encuentro de hermandades y cofradías con motivo del Centenario de la Agrupación, en el que distintos académicos participaron para analizar el papel de la piedad popular en los diferentes países

Intervención del obispo de la Diócesis de Málaga, monseñor Jesús Catalá.

MÁLAGA, 24 DE SEPTIEMBRE DE 2021.- Coincidiendo con el IV Congreso Internacional de Hermandades y Cofradías, e integrado dentro de los actos con motivo del Centenario de la Agrupación, la ciudad de Málaga ha acogido el II Foro Paneuropeo de Confraternidades Europeas. Un encuentro que arrancó en Lugano y que viajará hasta Montpellier, Francia, el próximo mes de mayo.

El obispo de la Diócesis de Málaga, Jesús Catalá, dio la bienvenida a los asistentes, agradeciendo el trabajo realizado y deseando que este foro sea “un paso más en este camino juntos”. Luis Merino, presidente de la comisión del Centenario, explicó todo el proceso recorrido desde que se celebró la primera edición, hasta hoy, destacando la importancia de desarrollar una estructura de trabajo común que no fuera “centralista, ni jerarquizada”.

Por su parte, Umberto Angeloni, coordinador del Forum presentó el estudio llevado a cabo por la institución al respecto del papel que desempeñan las cofradías y hermandades en Europa, destacando la presencia de más de 22.000 entidades y 6 millones de integrantes, sin contar con los países de Europa del este. Pese a no poder asistir presencialmente, Michel Foletti alcalde de Lugano, envió un mensaje de cariño y afecto a los asistentes: “Mi deseo es que esta semilla luganesa crezca y cree una realidad que pueda retornar”.

La primera de las intervenciones corrió a cargo de monseñor Rino Fisichella, quien analizó “El reto de las Cofradías y Hermandades (Confraternidades) en el panorama actual de Europa”. Comenzó exponiendo el papel que desempeñó el continente en la expansión del cristianismo, siendo punto de partida de la religión: “La libertad que Cristo había traído al mundo era de tal magnitud que no encontró correspondencia en el pueblo judío y griego. El cristianismo no avanzó destruyendo lo bueno que encontró, fruto de la sabiduría de los pueblos, sino orientándolo hacia la plenitud verdadera”, afirmó.

De igual modo, señaló cuáles son los problemas que derivan de la crisis moderna, como es la soledad en la que “ha caído el hombre”: “Se ha convertido en un extraño para sí mismo, incapaz de comprenderse y entenderse”. Explicó que, “solo una fuerte identidad compartida, podrá erradicar las formas de fundamentalismo y extremismo que aparecen reiteradamente en nuestros territorios. Para que esto ocurra hay que salir de una forma de neutralidad que no toma partido por la propia historia. Si nos avergonzamos de lo que hemos sido, de las raíces y la identidad cristiana, entonces no habrá futuro”.

Monseñor Fisichella se refirió a la exposición “El Verbo encarnado”, que acoge la Catedral de Málaga. Relató cómo, el diseño de las peanas por artistas contemporáneos, le sirvió de ejemplo para explicar la idea de su ponencia, la “tradición viva”: “Tenéis una misión específica e importante: mantener viva la relación entre la fe y las culturas y los pueblos, a los que pertenecemos, y lo hacemos ante la piedad popular”.

Asimismo, expuso la necesidad de que los valores que relacionen a los países no pueden ser barreras entre ricos y pobres: “Europa podrá ser verdaderamente patria común de pueblos con lenguajes y lenguas diferentes en la medida que sepa descubrir el cristianismo como el fundamento sobre el que afianzar los esfuerzos, como un nuevo periodo de paz”. Para ello, es necesaria una mirada de esperanza que permita mirar el presente con “sus dificultades pero con confianza”, fortalecido con una “promesa de vida” que supera todos los  límites: “Hay que convencer a los contemporáneos de que las supersticiones en las que confían no llegan a ninguna parte. Solo el amor es la fuente del verdadero renacimiento”.

Tras finalizar, intervino la comisión teológica, presidida por René Roux, rector de la Facultad de Teología de Lugano, que basó su ponencia en “La eclesiología de las hermandades y cofradías”. Apuntó a la importancia de la organización de estas entidades, siendo de tal magnitud que no pueden ser “infravaloradas”. Hizo un recorrido por las principales temáticas académicas que engloban los estudios cofrades (historia, arte, sociología,…), pero señaló la falta de producción relativa al carácter teológico: “Las cofradías están al margen de los estudios sobre religiosidad popular”. Explicó que está “aparente ausencia” responde a una “irrelevancia de las cofradías” dentro de los sacerdotes u operadores pastorales”, especialmente en países como Suiza, Alemania o Italia.

También desarrolló aquellos factores que diferencias los movimientos laicos, basados en la presencia del fundador, con las cofradías, en las que reside un componente mucho más “democrático” o no tan carismático: “En las hermandades no se sustituye la parroquia. Tampoco abraza la totalidad de la vida de los miembros. De hecho, se permite la pertenencia a otras”.

Arturo Cattaneo, profesor de Derecho Canónico en Venecia, habló sobre el papel de las “Cofradías en el Derecho Canónico”. Hizo un repaso histórico a través de la presencia de estas entidades en la norma jurídica eclesiástica, detallando la evolución que presentaron después del Concilio Vaticano II. Analizó los distintos tipos de relación que se establece entre las hermandades y su relación con la autoridad eclesiástica, su finalidad u otras características. Por último, mencionó el papel que desempeñan los estatutos en la naturaleza de las confraternidades.

Roberto Fusco, Profesor de Espiritualidad en la Facultad Teológica de Bari y de Teología en Lugano, analizó la relación de las “Cofradías y la espiritualidad”: “Lo espiritual suena a algo alejado de la realidad, pero en el caso del cristiano, es todo aquello que está habitado por el Espíritu e ilumina el aspecto profundo de nuestro comportamiento”.

Definido el marco teórico, desarrolló este fenómeno entre la población no consagrada, teniendo como objetivo “la santidad”: “Los laicos puedan expresar en su trabajo el lazo con cristo a través de un testimonio de vida. En el caso de las cofradía, pueden incrementar esta vida cristiana a través de una experiencia consciente y madura de la expresión popular, como son las manifestaciones de culto, que no se expresan con los módulos de la sacra liturgia, sino con las procesiones”. Incidió en la importancia de la caridad como elemento fundamental de servicio.

Ante estas cuestiones, habló de la espiritualidad como una forma renovada de vivir la piedad popular y la conciencia de los participantes a través de una actualización de las estructuras de las hermandades. Pero también incidió en la “superficialidad religiosa”, fruto de la falta de “interiorización de la fe”.

Bajo el título “Las cofradías y la liturgia”,  Guiseppe Midili, profesor de Liturgia en la Universidad Gregoriana (Roma) y Pontificio Ateneo S. Anselmo (Roma), enfatizó en el binomio de oración y asistencia que caracteriza a las confraternidades de sus principios. Centrado en la cuestión litúrgica, describió algunos de los ritos, procesiones, capillas y otras expresiones que, desde los inicios, han buscado la vida de oración de los miembros. En este punto hizo referencia al auge de elementos artísticos que completan estos espacios. También existen otros elementos, como las medallas o banderas que se utilizan como signo identificativos de los congregantes.

La producción musical, a través de piezas sacras, así como representaciones pasionistas, han dado lugar a un “legado artístico y cultura” que expresa el cuidado por las mismas. Por último, hizo un llamamiento a los presentes para que vivan una “relación entre la fe y la cultura de los pueblos a través de la piedad popular”: “Las hermandades tienen que ser puentes, camino para llegar a Cristo y hacia una nueva evangelización y maduración del recorrido de fe”.

En la última parte del foro, se presentó la propuesta de mejora de estatutos del mismo, la presentación del Congreso “Milagros Eucarísticos y Piedad Popular” y el proyecto “Museo virtual de Piedad Popular”. Además, se anunció que Montpellier, Francia, acogerá la III edición del Foro Paneuropeo de Confraternidades y Tiago Henriquez proyectó el escenario cofradiero de Portugal.

Paloma Saborido, presidenta del comité científico del Congreso, analizó el papel de la mujer en el seno de las cofradías europeas. Comenzó realizando un recorrido histórico sobre su influencia a lo largo del paso del tiempo: “Hay teólogos que afirman que, si la iglesia no reconoce un papel más igualitario para la mujer, se estará haciendo un gran daño. El papa Francisco está intentando cambiar una realidad”.

Al mismo tiempo, puso sobre la mesa la necesidad de llevar a cabo un estudio en el que se analiza la realidad de la mujer en las cofradías en distintos planos: territorial, participativo y, orgánico: “Si la mujer no tiene un papel activo en los cargos de gestión, es muy difícil que ciertas realidades se transformen y modifiquen”.

Finalizó Luis Merino, presidente de la comisión del Centenario, describiendo el panorama cofrade existente en Málaga, destacando la importancia de la obra social a través de Corinto.

Cerró el acto Francesco Antonetti, presidente de la Federación Italiana de Confraternidades, agradeciendo la organización del foro y la presencia de los asistentes.