En el encuentro, celebrado ayer y al que también asistieron el presidente de la comisión del Centenario, Luis Merino, y la directora del Comité Científico del Congreso Internacional de Hermandades y Cofradías, Paloma Saborido, se entregaron unos presentes a Su Santidad

Foto © Vatican Media

MÁLAGA, 15 DE NOVIEMBRE DE 2021.- El Papa Francisco recibió ayer en el Vaticano al presidente de la Agrupación de Cofradías, Pablo Atencia, en una audiencia privada con motivo de la celebración de los cien años de la entidad agrupacionista, a la que también asistieron el presidente de la comisión del Centenario, Luis Merino, y la directora del Comité Científico del Congreso Internacional de Hermandades y Cofradías, Paloma Saborido.

En el encuentro, Su Santidad, acompañado de monseñor Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, se mostró muy cercano y cariñoso y manifestó su interés por la Semana Santa malagueña al recibir como presentes un arco de campana, como símbolo de los tronos de la ciudad, y un álbum de fotografías, entre las que una de ellas le llamó la atención al ver la gran cantidad de personas en torno a una procesión.

Asimismo, el presidente de la Agrupación le trasladó al Papa la intención de destinar próximamente parte de la obra social del Centenario a la de Su Santidad, proyecto que se comenzará a elaborar tras esta visita, así como solicitar una audiencia oficial de la entidad con el Santo Padre en Roma.

El Sumo Pontífice bendijo a los cofrades de Málaga y tuvo la oportunidad de destacar la religiosidad popular malagueña durante el emocionante y entrañable encuentro.

Esta visita tiene su origen en la convivencia mantenida durante el IV Congreso Internacional de Hermandades y Cofradías y el II Foro Paneuropeo de Confraternidades Europeas, celebrados en Málaga en el mes de septiembre de este año, en el que participaron numerosas autoridades civiles, políticas y religiosas.

Una vez acabada la audiencia, asistieron a la eucaristía de la V Jornada Mundial de los Pobres, que fue presidida por Su Santidad en la Basílica de San Pedro, en un espacio destacado del templo que había sido reservado para ellos.